
Era un viernes 7 de Marzo, cuando los mejores amigos desde la época de escuela pactaron reunirse por tercera vez en el año en casa de un amigo. La reunión comenzaría a las 6:30 pm, pero por unos pequeños imprevistos todo inició a las 10:45 pm.
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Después de unas horas de haber visto "South Park", comer un agradable plato con carne, jugar "Starcraft", chistosear un rato y beber un par de bebidas alcohólicas (pocas pero infaltables), nos pusimos a pensar que más podíamos hacer (ya eran aproximadamente las dos de la mañana).
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Luego de algunas ideas medio absurdas (por la hora) como "ir a jugar billar", "jugar supernintendo" o ir a una fiesta aperturada para rondar alegremente; el anfitrión de la reuna aconsejó ir a las populares "barras" para, según ellos, enseñarme a "gilear". Las denominadas "barras" son pequeños establecimientos donde mujeres en un estrado bailan sensualmente, se puede beber a gusto en una mesa o simplemente contactar con una "dama de compañía sexual" a precios muy reducidos. Todos al final acordamos para ir (yo realmente no quería, había ido solo una vez en mi vida y no me gustó mucho que digamos).
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Llegamos, pagamos el precio de la entrada, pasamos, agarramos unos asientos, no sentamos porque el espectáculo aún no comenzaba. En mi caso, me pasé gran parte del tiempo sentado con los brazos cruzados, bastante intimidado sin mirar a los lados. Después de unas horas de real aburrimiento comenzó el show, una joven algo subida de kilos comenzó a bailar, algo no muy estimulante que digamos.
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Luego de unos minutos comenzó a danzar otra joven, algo agraciada para la noche y mejor bailarina que la anterior. Exactamente no me dediqué a mirar su cuerpo, el cual se iba despojando de las prendas, sino que comencé a mirarla a los ojos (no lo sé, tal vez intentando ver alguna reacción). De una manera extraña los ojos de la joven correspondían a los míos; yo comencé a "redoblar esfuerzos", mi mirada intentó ser más penetrante (¿que cosa mala podría pasar?). Después de acercarse a algunos espectadores para contorseonarse delante de ellos, ella se fué.
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Extrañamente, luego de unos minutos, pude sentir a alguien a mi lado derecho. Al voltear, me encuentro con aquella joven bailarina de hace unos minutos. Estaba mirándome de una manera extraña y a la vez conocida, yo me quedé inmóvil y le sonreí.
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Al inicio permanecí bastante tenso y demasiado callado. Poco a poco intenté darme fuerzas para ver que ocurriría si de alguna manera "me ponía interesante". Luego de un tiempo la conversación inexplicablemente fluyó, logré extender a un lado mi brazo en símbolo de dominio, averigué su nombre verdadero y me enteré parte de su vida (no me explico porqué, en una parte de la conversa encontré que me respondían algo sobre un interés de relación seria y un jacuzzi :D). La cosa nunca acabó ahí, me enteré de su "tal vez" diferente mentalidad, de mi repentino interés y conseguí su número de teléfono celular.
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Luego de pensar miles de horas para decidirme si llamarla o no, decidí ... hacerlo. Marqué el número, esperé, contestó alguien; era su voz!!! parecía gentil!!! no me mintió!!!, pronuncié su nombre, asintió con su voz, me re-presenté y ... no me reconoció. Al instante comprendí que no debería de insistir más, me despedí, colgué y todo esto quedó como una pequeña experiencia (extraña, pero experiencia al fin). Ja! por lo menos al final me entretuve conversando, riendo y "practicando". Nunca más volveré a un lugar así.
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